A las 10 de la mañana de este martes
día 6 de mayo, tuvo lugar en el Edificio la Constitución de la
Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz una ponencia de Juan
Carrete Parrondo llamada <<Goya. Disparates. ¿Serviles y
liberales?>>.
La conferencia trató sobre la
interpretación de los Disparates de Goya, algo en lo que a día de
hoy todavía no se ponen de acuerdo. Según el diccionario de
autoridades, un disparate es algo fuera de razón y de propósito. El
señor Juan Carrete propone una hipótesis sobre la interpretación
para varios de estos Disparates, que no son otra cosa que grabados
que los críticos piensan históricos, carnavalescos, sexuales...
Para poder entender esta posible
interpretación, hay que tener en cuenta que Goya vivía en una época
de represión, donde la Inquisición pidió explicaciones no solo por
su colaboración con el rey José I, sino también por las majas. Y
aunque el pintor se libró en ambas ocasiones gracias a sus amistades
e influencias, es un hombre ya mayor y lleno de temor, pero también
de esperanza.
Pinta cuatro obras que no son por
encargo (Las disciplinantes, La Inquisición, La casa de locos, y La
corrida de toros), además de los numerosos Disparates. Todas estas
obras son una denuncia a la sinrazón.
En cuanto a los Disparates, los crea
entre 1815-1819. Goya quiso llamarles así por la etapa disparatada
que estaba viviendo España en el sentido de la sinrazón. En estos
grabados podemos encontrar dos grupos antagónicos que se repiten: el
bien y el mal, representados por la belleza y la fealdad, lo
grotesco. Es una síntesis alegórica de cómo se manifestaba la
política. Los Disparates están protagonizadas por el miedo y el
terror que gobernaba en España en esos momentos. Esos dos grupos
antagónicos de los que hablábamos, el bien y el mal, se ven en dos
tipos de personas: los liberales y los serviles respectivamente.
Estos últimos, como ya he mencionado, son representados de forma
grotesca.
Goya graba escenas de serviles
ensañándose con los liberales, usando como armas el terror y el
miedo, las mentiras..., y aun así, siempre con la esperanza de que
el bien triunfe frente al mal.
Los Disparates deben ser interpretados
como una continuación de los Caprichos, los Desastres y la
Tauromaquia en las que anteriormente había trabajado Goya. El
problema de los Disparates es que no conservamos (o quizás no hubo)
ningún comentario de la época, y hoy en día nadie ha sabido darle
la debida simbología.
En los Disparates adivinamos escenas de
burla hacia el absolutismo en forma de espantajo (Disparate
conocido); en otras ocasiones encontramos el absolutismo disfrazado
de falso gigante o de monstruos que intenta amedrentar a los
liberales o a la libertad en forma de mujer (Disparate de miedo y
Disparate del rapto del caballo); y otros más alegres como el
Disparate femenino, en el que unas hermosas mujeres (liberales)
mantean a unos peleles (serviles) con una sábana que tiene grabado
el dibujo de un burro, símbolo de la ignorancia que adjudicaba Goya
de forma crítica al absolutismo y a los que lo seguían.

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